viernes

Escalera al cielo

Estaba allí…al final del camino…no sabía que pasaba…hace unos momentos me dirigía a casa…mi esposa y mi hija me esperaban ansiosas…hoy mi pequeña lucesita cumple 5 años…ha crecido tanto…alcanzo a escuchar sirenas...hombre y mujeres gritan sin cesar…intento abrir mis ojos, levantarme…pero…no puedo…todo me duele, es como si te sacaran todas las muelas al mismo tiempo sin anestesia…escucho la voz de alguien que me pide “quédate conmigo, quédate conmigo”…y como si algo le llevara la contraria, siento la enorme necesidad de abandonar el lugar…el dolor cesa…me siento en paz y tranquilo…abro los ojos y un hombre con un traje blanco me indica con una seña que camine…miro atrás y todo es blanco…”no entiendo”, le comento, y en sus ojos solo veo el negro que los cubre…camino por unos 10 minutos y todo lo que veo son imágenes de mi vida…desde mi niñez las imágenes pasan una a una, recordándome mis momentos felices y mis momentos tormentosos…al final…el día de hoy por la mañana, cuando abrí la puerta de mi hija que aún dormía para darle su beso antes de partir al trabajo…beso a mi esposa…bella como cada mañana…y después, el caos…estoy enfrente de un accidente…un autobús embistió un pequeño automóvil compacto…entre hierros retorcidos y sangre, la gente grita asustada, centro mi atención en una camilla que lleva a un hombre…uno de los paramédicos grita…Quédate conmigo, quédate conmigo…el hombre en la camilla soy yo…volteo a ver al hombre y sin poder decir más mi llanto empieza a fluir…pregunto…¿y mi esposa y mi hija?...señala hacia un punto en el blanco vacío donde se forma una escena…una mujer y su pequeña lloran frente a una lapida…no puedo leer el nombre, pero sí el epitafio…Mi cuerpo ya hace aquí, pero mi espíritu vive en ustedes…


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